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CH’A’IIK Respirando

  • 5 oct 2016
  • 3 Min. de lectura

Las once con veinte. Dilatadas pupilas. Las pupilas. El brillo de esos ojos, temblando.

No se podía hablar del ahogo por algo similar al llanto. Una onda que circula los cuerpos entre la alargada cara blanca que te roba el sueño y recoge en sus manos la tierra, las raíces.

-¿Conoces la muerte? -

Rodeado de gente extraña, comencé a rondar entre el ruido de las calles, aquello que parecía tangible. Flotaba en una realidad distinta, dejaba de ser observado, los rostros de las personas se deformaban, corría sin avanzar, golpeaba sin fuerza, aparecía desnudo en la plaza, no podía ver mi rostro en el espejo, tenía un cumpleaños sin un abrazo, gritaba sin ser visto, besaba sin respuesta, hacía el amor sin orgasmo, vomitaba y tragaba mis ausencias, veía a mis suspiros con arrugas, en soledad, en abandono. Necesitaba más tiempo.

-Estar vivo significa morir.-

Pude estar con aquellas personas que pasaron milimétricamente por la pantalla temblorosa. Quería oler de nuevo la arena, la arena. Mirar insectos. Tener asco, escupir, subir a la orilla de una azotea, ver un nacimiento, procrear ese nacimiento, aventarme de un paracaídas, caerme, quemarme con un café, conocer a los hijos de mis nietos, volver a comer helado, platicar de nuevo con esa mujer.

-¿Temes morir?-

La sal seguía diluyéndose por mis fosas nasales, el tiempo parecía imposible. El ruido de mi cabeza se asemeja con el recuerdo. Hay aproximadamente veinte metros delante de mí y me siento agotado.

-Le temo más a lo que está vivo.-

Había un cuerpo flotando en reversa hacía ese penetrante olor a arena. La plegaría. El auxilio. Un reencuentro. Mi madre. Alivio. Vivir. Perdonar. Sobrevivir. Diez metros. Respirar e intentar avanzar.

El temple que circunde del océano penetra mis instintos en paciencia. Pensar. Platico con él a través de fotografías familiares, el saludo fuerte de mi padre, la boda de mi hermano el mayor.

Las olas me levitan hacía aquellos kilos de granos pedrizos con tan distinguido olor. Mis pies rechinan entre proyectiles que son lanzados al cielo. Comienzo a caminar. Cinco metros.

-¿Por qué nunca hablamos?-

¡Auxilio!

¡Auxilio!

¡Auxilio!

¡Auxiliooooooooooooooo!

-No lo sé.-

Oler la arena. Queriendo regresar a la sal. Un cuerpo ante lo majestuoso. El abuelo. Lo inmenso. En conflicto.

-¿Entonces para qué estamos vivos?

Doce y diez.

Una enredadera humana percibe el milagro, por fin veo un nacimiento. Aquella cara pálida, sin vida. Regresado por lo mismo que lo absorbió. Inmóvil. Vuelvo a nacer.

Para poder morir.

-Y ¿Ahora qué?-

¿Pretendes matarme?

-No, en realidad ya estás muerto.-

-Podríamos decir que esto nunca pasó.

-¿Decirle a quién?

-A los… ¡Puf! No sé. Entonces...

...¿Ahora qué?-

-Depende de ti.-

-Bueno en realidad solo necesito un poco más de tiempo.-

-Ha llegado la hora. Es tiempo.-

-No. Espera. Vuelve a sentarte en el banco. Charlemos… -

-Solo necesito más tiempo.-

Hay tanto que lo único es, no me sueltes. Creo que he nacido ¿Estoy a salvo? Quisiera caminar contigo de la mano, escucharte. Por favor llévame a un lugar donde el viento me sacuda la cara. Hazme recordar. Llévame con alguno de mis amigos y demos una última fiesta. Vayamos a ese viejo departamento prendamos un cigarrillo, veamos un atardecer, llévame a mi primer día en la escuela, quisiera recordarlo. A la primera y a la última vez. Concédeme oler el mar. Aquí. Poder hablar con todo el mundo. Aprender nuevos idiomas, baciare uno anno, jemanden tötem, upoznajte moju dušu.

Regresa el tiempo para prevenir. Para hablar lo que no hablé. Maldecir. Sentir.

Abrázame. Convierte esta ausencia en viseras, regrésame el vómito, haz que regrese ese beso, déjame sentir el último orgasmo, un golpe con fuerza, vestido en la plaza, donde todos me observen. Donde por fin encuentre el descanso.

Inspirado en los momentos de abandono. En la delgada línea entre la vida y la muerte. Lo que te ata y lo que te libera.

[Agrego una postal que puede ser utilizado como separador de libros, algún recuerdo de esta revista (La Barca). ]

Técnica: Fotografía con texto libre.

(Tomada en Volcán Chimborazo. es el volcán y montaña más alta de Ecuador y el punto más alejado del centro de la Tierra, es decir, el punto más cercano al espacio exterior.)

Autor: Eric Soto Título: Pachamama.

(Tomada en Volcán Chimborazo. es el volcán y montaña más alta de Ecuador y el punto más alejado del  centro de la Tierra, es decir, el punto más cercano al espacio exterior

“La tierra supo que el hombre posó sus ojos sobre ella.

Se intimidó con tres pestañas que humeaban vapor de hojas enredando su vientre a sus manos, dándole pequeñas lluvias en el pecho.

La tierra sonríe para recibir al hombre, la tierra cosecha, protege.

Da vida. “


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