Suspendida, al fin.
- 9 oct 2016
- 1 Min. de lectura
A veces me gustaría detener el tiempo.
Saborear eternamente la tarde de un lunes,
congelar los 3 metros cuadrados que me rodean
y sonreír.
Saciar las ganas de ser una hormiga.
Sin tener que hablar,
ni tomar un baño.
Escapar de la humillación ante
el propio reflejo.
Sólo quiero que
por vez primera, el viento y yo
tengamos la misma densidad,
el mismo contenido.
Ser vacío.
-MH
Comentarios